Tai Chi Chuan: El cultivo de la medicina interna

Estas líneas han sido escritas para dar un voto de confianza hacia las prácticas que con tanto esmero, humildad y afecto nos han sido transmitidas por los maestros de la escuela. Una vez más la práctica de Tai Chi Chuan me ha servido para salir a flote de un gran bache; fruto de un fuerte accidente de coche tuve un gran impacto en la columna vertebral y múltiples fracturas costales con compromiso del pulmón y el hígado. En primer lugar la tranquilidad y la calma en los momentos de caos, en segundo lugar la aceptación de esta experiencia y el fluir de forma natural y en tercer lugar el aprendizaje que te aporta la experiencia, fueron puntos que me hicieron reflexionar.

Una vez ingresada en cuidado intensivo me enfrenté a la prueba del dolor, es indescriptible el sentirte todo roto por dentro, no poder respirar, la sensación de ahogo y de inmovilidad, el no poder casi ni caminar ni permanecer tumbado o sentado. Pero dentro de todo el caos hubo una luz que me volvió la mirada dentro y me recordó que el “estar vivo” es lo que cuenta, era una prueba y un aprendizaje, debía mirar hacia delante. Las herramientas en ese momento fueron la práctica de Tai Chi , la intención, el espíritu y el deseo de “querer curarme”. Comencé por escuchar el cuerpo, estaba totalmente contraído, adolorido, en shock, el canal central totalmente desalineado y la mente fija en un punto: el dolor. Cuando conseguí incorporarme, comencé a balancear mi cuerpo de un lado hacia el otro (fanshong qong); pasaba largas horas con este ejercicio y durante la noche cuando el dolor se agudizaba, mi mente estaba puesta en conseguir el estado de shong, de calma en este cuerpo, pero como el cuerpo físico no estaba disponible para la práctica porque apenas podía realizar un mínimo movimiento, esta conciencia despertó a la comprensión de que el estado de shong y de verdadera relajación surge desde lo más profundo de nuestro ser, desde la ausencia de movimiento, así que de una forma clara pude percibir las sensaciones de los órganos internos y ver cómo el dolor se disolvía; comprobé cómo las prácticas de Qi Qong aumentan considerablemente la circulación de energía wei (defensiva) por todo el cuerpo, fortaleciendo los tejidos conjuntivos y fascias.

Comencé a trabajar la alineación del canal central y cuando pude mover los brazos empecé a practicar Qi Qong de Respiración de huesos para ayudar a la regeneración de todos los huesos rotos, también practicaba ejercicios respiratorios para ayudar a expandir los pulmones y conseguir que las costillas volviesen a su sitio. Y a pesar de todo pude darme cuenta que el cultivo del Tan tien es real, vas acumulando Qi y cuando lo necesitas está disponible; por medio de un método correcto y perseverancia en la práctica vas cultivando tu propia “medicina interna”, el elíxir interno que nutre los órganos y eleva el espíritu. Así que siempre podremos tener no solamente salud y longevidad sino que también podemos cultivar nuestra mente y nuestro corazón.

“De la calma surge el movimiento” y “donde está la mente, donde está la idea y donde va la intención, allí va el Qi”, de modo que no hay obstáculos ni limitaciones para practicar.

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